Críticas
Hacerse adulto implica muchas cosas; entre ellas, salir de casa, independizarse económicamente de los padres, crear pequeñas distancias. MARES I FILLES (MADRES E HIJAS) plantea esta misiva desde una parte muy real en las familias. La hija quiere independizarse, la madre se pregunta porqué y ambas se culpan.
MARES I FILLES es el último musical de nueva creación que actualmente presenta el Círcol Maldà. Interpretado por Nina y Mariona Castillo, con la siempre gran interpretación de Clara Peya al piano, el musical te transporta a un momento que todos hemos vivido alguna vez; la independencia de los padres. La necesidad de comenzar a volar solo. MARES I FILLES muestra a la perfección lo que algunas familias sufren por ello.
Si bien es cierto que otras familias no tienen estas discusiones, sí que vi reflejada más de una historia de algunos conocidos míos. El porqué te vas, el qué he hecho, el me tienes harto, el no vuelvas más, el te quiero, el te añoro.
La interpretación llevada al “súmmum” por parte de Nina y Mariona (viejas conocidas en el escenario del musical Mamma Mia! en el que coincidieron también como madre e hija), es crudamente real. No pude apartar los ojos de ellas. El nivel interpretativo es tan alto, que me creaba una seria disyuntiva al querer ver las reacciones de ambas cuando inevitablemente se alejan creando la sensación de distancia emocional que tanto tratan de eliminar (pero su porfía no se lo permite). Ese tira y afloja tan característico de las familias.
Pero si hemos de valorar emoción, hemos de alabar la partitura y la interpretación de Clara Peya. Desde el minuto uno, Clara interpreta sus piezas. Sin partituras, siempre descalza y cómoda, su música irradia sentimiento. Sus caras, sus movimientos, hacen que entiendas, más si cabe, la interpretación del musical. Simplemente mágica.
En cuanto al musical en sí, hemos de decir que el equipo creativo y de dirección, capitaneado por David Pintó, ha sabido muy bien como dar vida a este musical de pequeño formato. Los movimientos escénicos, la emoción rebosante a flor de piel, las luces crudas y frías, el uso de un escenario caótico (como parece ser la vida de su protagonista) pero sencillo, el continuo del hilo argumental del “te vas, te odio, porqué”… todas estas cuestiones tan bien hiladas que hacen que pases una hora escasa atento a todos y cada uno de los movimientos que hay en escena.
Parece que el Círcol Maldà ha acertado con sus últimos dos montajes pero con MARES I FILLES lo ha bordado. No puedo estar más contentos por ello. No me extraña que agoten entradas casi cada día. ¡IMPERDONABLE PERDÉRSELO!
Crítica realizada por @normanmarsa
